Y de pronto
¡ding-ding-dong!
Cuando murió John Lennon recuerdo que me enteré a la mañana siguiente, mientras desayunaba y escuchaba el omnipresente noticiero de "Radio Rumbos". Esos tipos, vistos en retrospectiva, eran geniales. Recuerdo vívidamente otras reseñas, pintorescamente acompañadas del contrapunteo del xilófono; entre ellas las de los escándalos de "La naranja mecánica" y de "El último tango en París". Eran tan buenos que, sin llegar a decir nada realmente, te dejaban plantada una urgencia por ver esos filmes.
48
Persistencia de la mirada
Templos y tumbas (I)
Hiroshi Sugimoto dice que fotografía el mar porque es el único paisaje, que por estar casi inalterado, nos conecta con nuestros antepasados. Estoy de acuerdo, pero también nos conecta con lo primitivo, con nuestros orígenes y de allí las risas y los juegos.
Una vez más la "cámara lúcida" me mostró lo que yo no podía ver.
¿Qué puedo decir?
Una Margarita, otra
Se vuelve azul con los años


A esta laguna vuelvo siempre, volveré siempre a retratar a este árbol amigo, que siento que se abre y mueve sus hojas, acaso con emoción.
La mirada
Jacques Lacan
¿Es acaso imposible "mostrarse" a otro?
¿Qué significa la cámara?
¿Qué debe hacer el fotógrafo?
El mar de Marzo
Cielos de Marzo














Ustedes sabrán perdonar este mensaje, acaso dirigido sólo a mi mismo, pero es que en momentos de tanta conmoción reunida, un cielo así, tan meticulosamente bello, no puede ser otra cosa que un recordatorio de nuestro origen y nuestro destino.
Seguimos en las nubes
Existencialismo y rapto
enfermedad, una enfermedad total y completa.
Fiódor Dostoievski
Memoria del subsuelo
De Hanni Ossott se dice que vivía en y para la poesía, que el poema era el objeto permanente de su observación y, sobre todo, de su pensamiento. Manuel Caballero relata la manera en que su ritmo vital estaba gobernado por sus espacios de pensamiento y de escritura. Rafael Cadenas nos informa acerca de sus lecturas, concentradas fundamentalmente en poesía, filosofía y algún otro texto de otro género que, de alguna forma, mostrara esencia poética o se dedicara a la filosofía o al arte. Parece como si Hanni evitaba a toda costa el "ruido" que la alejara de su búsqueda, y que cada texto que producía, fuese poesía o ensayo, funcionaba como una piedrita que le permitía marcar el rastro del camino por el que había transitado.
Todo esto, salvo las opiniones de Caballero, Cadenas y de otros compañeros cercanos de Hanni a las cuales queremos darle crédito, son especulaciones que no obstante, al estar basadas en la experiencia de la lectura atenta de su obra, no carecen del todo de validez. En este pequeño ensayo queremos mantenernos apegados a las palabras que Hanni nos dejó, tal como diría Rafael Cadenas en la presentación del libro Cómo leer la poesía:
Siempre es un trago muy fuerte ver desaparecer a alguien que hemos querido, pero ese desaparecer no se llevó palabras. Están aquí en sus otros libros. Es lo único que ha quedado de ella.
Vamos a detenernos en unas, pocas, de esa piedritas que Hanni dejó en su camino, comencemos con la traducción que hiciera de Las elegías de Duino de Rilke, considerada por muchos como la mejor versión que se haya plasmado en castellano de esta obra fundamental. Hanni llega a Rilke por dos caminos, por un lado Rilke representaba acaso el prototipo de poeta que Hanni aspiraba a ser: poeta iluminado, concentrado, aislado, riguroso, entregado religiosamente, tanto temática como metodológicamente, al discernimiento de los misterios de la existencia. El otro camino que la acercara a Rilke fue el de la lengua alemana y sobre ese conocimiento que tornara en amor, sustentó esta magnífica traducción:
Ella [la lengua alemana] pertenece a un pasado hace ya tiempo escindido, incompleto, roto. Un abuelo, una madre me legaron la base de la sonoridad de una lengua rica en poesía y en matices, una lengua capaz de generar prodigiosas transformaciones en su seno. Del idioma alemán conservo la música, la totalidad y la tensión interior de las palabras; con todo ello he llevado a cabo mi traducción.
En las elegías se presenta un recorrido minucioso por el entorno, las cosas y los seres, en la medida en que ellos de alguna forma pueden dar pistas a la pregunta esencial que se plantea toda la obra: la naturaleza de nuestra existencia y la relación que esta tiene con lo divino, más precisamente con lo angélico. Esta búsqueda genera una tensión, exacerbada por la contención del poeta, acaso una especie de angustia existencial, que de alguna forma acompañó a la obra de Hanni y que había tenido un desahogo evidente en el poema Del país de la pena, publicado en 1987 dentro del libro El reino donde la noche se abre.
El año de publicación de este libro coincide con el de la publicación de la primera edición de Elegías de Duino, por lo que cabe pensar, a pesar que Hanni data el poema en Noviembre 1985, que existió interacción entre ellos y que la resonancia del trabajo intenso en las elegías, de alguna forma, desencadenó en este gran poema, y gran libro, profundamente existencialista.
Rilke mencionó que las elegías le habían sido "dictadas", se refería a "algo de arriba". Hanni hablaba de Del país de la pena como un texto escrito en un rapto. Personalmente nos resistimos a esta idea, acaso con menos sustento del necesario, al observar las claras referencias que se encuentran en el poema a lecturas habituales de Hanni, como Virginia Woolf. Sin embargo no podemos pasar por alto la observación de un testigo "presencial" como fue Manuel Caballero, que partiendo de un escepticismo similar al nuestro confiesa lo siguiente:
Puedo dar un testimonio, pues siempre me había burlado de la idea romántica de que un poema podía surgir del todo armado de la cabeza y el corazón del poeta[...]. Nunca me había tragado aquella leyenda de Samuel Taylor Coleridge visitado por el demonio de la inspiración para escribir su Kublai Khan. Pero esa noche tuve la prueba de que me equivocaba en mi escepticismo. Habíamos bebido un trago de ron para cenar, pero Hanni apartó su plato, y se encerró a escribir sin interrupción hasta la madrugada, cuando se echó a mi lado, todavía temblorosa y sin poder dormir; acababa de escribir "Del país de la pena[...]".
En Del país de la pena conviene detenerse, no sólo por ser un poema que marca un antes y un después en la poética nacional, sino porque, en forma indudablemente más dramática, también marca el comienzo del agravamiento psíquico definitivo de Hanni. Había que prestar mayor atención a las advertencias de Rilke, colocadas incluso con vehemencia en el inicio de su primera elegía:
[...]Porque lo bello no es más
que el inicio de lo terrible, que todavía apenas
soportamos,
y lo admiramos tanto porque serenamente
rehúsa destruirnos. Todo ángel es terrible.
Y así me contengo y ahogo la llamada de mis
sombríos
sollozos.
Pero es inútil la advertencia, y de la entrega al fulgor surgió esa pregunta que nos martillea a lo largo de todo el poema y a la cual se plantean múltiples respuestas, todas posibles y todas imposibles, "¿Quién soy?". Que es otra forma de decir, desde la perspectiva de la otredad, "¿Quién, pues, si yo gritara, me oiría entre la jerarquía de los ángeles". En las respuestas de Hanni a ese "¿Quién soy?", resonancia hipotética del "¿Quién[...] me oiría[...]?" de Rilke, encontramos ciertas claves para el discernimiento de su poética y de su vida, que acaso eran una misma cosa.
Lo primero que llama nuestra atención es el carácter sensorial del poema. "Oigo" y "Veo" son los verbos más utilizados. El poeta gira a su alrededor, mira en todas direcciones, se vuelca hacia adentro y vuelve a salir observando y escuchando, eventualmente se detiene y "piensa", pero es sólo una breve pausa para continuar la exploración. Esta poesía de la exploración la vemos en toda su obra, pero a nuestro juicio llega a su expresión más diáfana en El circo roto que tocaremos más adelante.
Pero, ¿qué vemos a través de los ojos del poeta?. Vemos fundamentalmente naturaleza, mucho mar, vemos una niña que más que hija fue nieta, en una "casa destrozada por el dolor". Este dolor, mutado luego en pena, está por doquier que el poeta se asoma y termina invadiéndola. Por otra parte, para completar esta apresurada caracterización, vemos el agobio que causa la cotidianidad, las obligaciones de todos los días, vistas desde una perspectiva decididamente feminista, "¿podrán los hombres ayudarnos?".
La pregunta existencial adquiere en el poema dimensiones metafísicas, se insinúa que el poeta está convencido de que su alma, que en este momento ocupa el cuerpo de Hanni Ossott, ha venido de otros lugares y otros tiempos, "¿Soy de la Edad Media?" y acaso por esto se establece un diálogo con algo que está llamado a conocer el misterio (¿El ángel de Rilke?):
¿Quién soy? Te fui a buscar
[...]
¿Dónde estás? Dime, quién soy yo?
[...]
¿Qué soy? Escucho algo en mí, una voz, quizás
algo que quiere salir
algo claro
que ahora no entiendo, que rumorea.
[...]
No es el de adentro quien pregunta
Es el de afuera
el demolido
el cansado
el exhausto
Y mi voz se alarga, se extiende
¿Quién está allí?
En 1992, en el libro Casa de agua y de sombras aparece un poema que parece una proyección de esta búsqueda y de esta espera, de esta iluminación, que igualmente se le quiere y se le teme:
Y los temores
el miedo a que alguien apareciese
y se me quedara mirando
fijamente y en silencio
Y el temor de irse lejos
de perder la mente
Y el temor de un animal
escondido en el clóset
Y el temor de que alguien muriera, otra vez.
En las primeras lecturas de este poema, hechas hace años y en otros contextos, pensábamos que el poema nos hablaba de la locura y las visiones que la misma produce. Si bien la referencia a la enfermedad es evidente y deja claro que para Hanni esa era una real preocupación porque sentía el frágil equilibrio en el que se encontraba, ese "alguien" lo asocio más a ese que en "Del país de la pena" Hanni increpa, busca y casi anticipa.
A pesar de esta lucha intensa, ese desplome psíquico en cámara lenta que vamos observando en la obra de Hanni, su poesía no pierde en ningún momento la lucidez y la conexión con su entorno y sus circunstancias. No encontramos un mejor ejemplo de esto que el poema U.C.V. Mea Culpa, incluido en el que para nosotros es el mejor de los libros de Hanni, Circo roto; acaso por lo contradictorio, por esa sensación de montaña rusa que nos deja y esa secuencia de textos a manera casi de bitácora. Reproduzco tan sólo unas líneas del poema, que ilustran nuestro punto:
[...]
Trabajo, sí
mientras puedo...
mientras me dejan...
las secretarias
los bedeles
los profesores
los siquiatras
y los encapuchados
Los Decanatos son un reino de locos
donde todos se pelean.
[...]
Veo sus jardines destrozados
y me da pena
veo los allanamientos
y me da pena
veo botellas de agua mineral lanzadas al piso
veo preservativos.
Y digo, me digo:
¡Santa Cruz de Tenerife!
«Orden en la pea»
[...]
Este no es el poema de una alucinada ni de una extraviada, este es el poema de alguien que sufre su realidad, es un poema que comunica y que permite la identificación, es un poema de un ser humano con aspiraciones humanas. Pero a escasas seis páginas de este poema, algo así como la distancia entre la mañana y la noche del mismo día, nos encontramos con el poema Del ángel" dedicado, como tantos otros, a Rilke:
Oh Dios, si los Ángeles no viniesen a mí
¿qué haría?
no habría mar, ni cielo
ni playa
[...]
Ese Ángel es una flor pintada
una flor de la esperanza
una Edelweiss
Y es el retrato de mis muertos
mis apasionados muertos
[...]
Oh Dios, que nunca falte el Ángel en mí.
Al igual que Rilke, Hanni ejercía con sumo respeto y cuidado el oficio poético, de esto da cuenta cabal en Cómo leer la poesía, sobre todo en el ensayo final del libro, titulado Memoria de una poética. Pero cuando se refiere, dentro de sus poemas, al oficio de poeta, es mucho más esclarecedora. En Circo roto hay dos poemas que están colocados enfrentados, cara contra cara, en la edición; y nos parece una sabia decisión si lo que se pretendía es que entendiéramos lo que significaba el oficio de poeta para Hanni. El primer poema se titula El poema y el segundo Dios y el poema. Transcribo una líneas de El poema:
¿Va a escribir esta noche?
- Me pregunta la Sra. Carmen
Y yo no sé si voy a escribir
Yo no sé si el cosmos vendrá a mí
Yo no sé si la serpiente rodeará mi cuerpo
Y me salpicará de su sed.
Yo no sé.
[...]
Yo no sé si vendrá el poema.
A esta postura de iluminado se opone (o acaso no) una postura de artesano, si bien un artesano que reconoce que sin la intervención de lo divino su destreza es inútil:
Dios
me quedo todo el tiempo posible
ante un poema
para que salga bien.
Es como una oración
Una invocación.
El poema Circo roto cierra el libro y el tono de despedida no podía ser más propicio, incluso en esa dedicatoria "A todos" y en ese epígrafe tomado de una conversación con Rafael Cadenas "Toda vida es un drama".
Hasta en este momento, en el que según Manuel Caballero ya eran más frecuentes sus estancias en la Casa de Reposo "San José en San Antonio de los Altos", Hanni mantuvo su coherencia particular, su lucidez deslumbrante, como para sentenciar en el verso noveno de ese poema final, con tajante patetismo: "estoy en la nada".
Las viejas páginas
El beso
| a Filo | |
I Buscar con insistencia el horizonte, conformarse con su visión lejana imperturbable Tu horizonte define la distancia inalcanzable alimenta el ansia de lo imposible El sol en jornada perfecta lo toca en el alba y en el ocaso quizá para enseñarnos el secreto de un beso II | |
No me des nada para recordar. Yo sé cuán efímera es la memoria. Anna Ajmátova | |
Digo "recuerdo tus besos" y es insostenible la mentira, acaso el deseo de algo que cree recordarse, una cruel sombra que roza como la brisa No hay beso recordado, no hay beso sobre beso, sólo hay un beso, instantáneo, efímero, que interrumpe el tiempo y elude así el hilo de la memoria. |
Nubes
Click

Entregar una imagen como
quien vacia una copa y corre
a llenarla nuevamente
vivir en silencio
viendo y señalando
hacer una reverencia ante la luz
para poder atraparla en un reflejo
L'ombra del vento

Sentir la brisa y ver
la sombra del viento pasando sobre nosotros
Que las cosas nos rozan
Estar inmovil y observar
para atisbar el fulgor antes de que se agote
Asomarse en la puerta entreabierta
sin saber que esperar
Escape

Foto de la semana en "Roberto Mata Taller de fotografía". Aquí pueden ver cómo se hizo la foto.
El grajo vano o el país de los verdiblancos
Había una vez un país muy lejano, tan lejano que era precisamente aquel en que yo vivía, en el que la gente se dividía en dos bandos: los verdes y los blancos. Pero esto era sólo un decir, ya que los verdes y los blancos eran iguales, aunque disfrutaban de criticarse los unos a los otros.
Para hacer este divertimento más interesante, pactaron que el gobierno del país lo asumirían en forma alternada: Cada 5 años, si los verdes gobernaban, los blancos decían que ya era suficiente de robo y mentira, se hacían elecciones y ganaban los blancos, que eran iguales.
Esto se repitió ritualmente hasta que a alguien se le ocurrió la descabellada idea de que podía haber algo diferente a los verdes y los blancos; estaba convencido y convenció a todos de que el rojo era el fin de los robos y las mentiras.
Muchos verdes y blancos se hicieron rojos y lograron engañarse unos a otros, hasta que, poco a poco, se les empezaron a caer las plumas rojas y los que eran verdes fueron más verdes y los blancos, más blancos que nunca.
Comenzaron a insultarse como era en antaño, pero ya no querían gobernar alternadamente, por lo que pactaron usar lentes rojos , hacerse la vista roja, robar y mentir por siempre y prohibir terminantemente la lectura de Samaniego.
2009

Acaso nunca como ahora hemos estado en la imperiosa necesidad de ver las oportunidades que el cielo nos ofrece y los retos que la tierra nos propone.
Les deseo un 2009 productivo y feliz.
Azul

Hace algunos años, era el centenario de Joan Miró, estaba en Barcelona y fui a la exposición inmensa que se organizó. Pasé dos días, ahora lo comprendo, en estado de gracia.
En una de las salas del sótano, salas inmensas con techos inalcanzables, había una sucesión de cuartos con nombres de colores. Entré en todos, pero recuerdo vívidamente el azul.
El techo, las paredes y el piso eran azules, sólo había una pequeña silla para sentarse y lo hice.
He recordado esto muchas veces, tratando de entender cómo Miró podía agregar en la medida en que quitaba: quitaba cosas y agregaba "algo".
Desde entonces trato siempre de quitar lo que podría acaso tapar ese algo; quito palabras, quito cosas, enfoco y desenfoco, escribo y borro.
Hoy me atrevo al azul.
Como para alegrarse
Premios 7a Bienal Nacional de Fotografía
El Jurado de la 7a Bienal Nacional de Fotografía, conformado por Geczain Tovar, Ximena Pereira y Miriam Rodríguez se reunió en los espacios de la Galería Municipal de Arte para otorgar los premios de este evento a los artistas que se mencionan a continuación:
Premio Municipal de Fotografía “Henrique Avril”
José Ramírez por su obra: La Mañana, consistente en un Diploma de Honor y Bs. 5.000,00.
Premio Galería Municipal de Arte “Antonio Pelusso”
Daniel “Hippie” Peña por su obra: Victoria. consistente en un Diploma de Honor y Bs. 3.000,00
Premio Municipio Girardot
John Montes por su obra: Luces. consistente en un Diploma de Honor y Bs. 2.000,00
Premio Fundación Centro Nacional de la Fotografía de Venezuela
Raúl Martinetto por su obra: ¿Hacia dónde? Lo otorga FUNDACENAFV y consiste en la realización de una exposición en esta institución.
Premio Sacumg
Víctor Manuel González por su obra: Nöah. Impresión de 500 postales.
Premio Fotógrafo Novel
Alex Díaz por su obra: Chicas de plástico. Lo otorga FUNDACENAFV y consiste en la realización de un Taller de Fotografía.
La fecha de clausura de la exposición será el día viernes 30 de enero de 2009.
Entre paréntesis (unidad = 1)
Este blog es literario y fotográfico, con algunas disgreciones hacia otras actividades artísticas y escasos desvíos hacia otros temas. Pero el contexto actual es tan condicionante que uno se ve obligado a expresar algunas ideas, porque luego salen fotos o textos que, sin conocerlas, perderían acaso el sentido.
Ayer y hoy volvimos a las declaraciones "políticas" de costumbre: "yo vencí a este", "el otro venció a aquel", "adversarios", "enemigos", "batallas". Era de esperarse, aunque mi ingenuidad no tiene límites y aspiraba a que los temas importantes estuvieran en los titulares.
Pero la gota que rebosó el vaso, y provocó este post, es la reiteración de "la unidad" como clave para "la victoria" (ambas entre comillas, no por textuales sino por aparentes). Leo con detenimiento las cifras, por ejemplo, de Barinas o de Bolívar y la suma de la oposición no me da 1, como debería darme; reviso más y me doy cuenta de que, si hubiese sumado 1, hubieran podido ser al menos 7 gobernaciones y no 5.
Esto definitivamente supera la indignación que me daba el espectáculo opositor en Chacao, porque allí digamos que podía hacer la vista gorda: era una alcaldía segura y el infantilismo-egoismo era incluso favorable para terminar de entender quién es quien.
Requiere mucha contención o quizá no sea buena la contención. Cuando este post estaba en edición leí uno de mi amigo Israel Centeno en su blog. En honor a la sincronicidad y a la lucidez que la arrechera brinda le doy paso, no por humildad sino por admiración, ya que, si bien lo que Israel dice es lo que muchos queremos decir, el "que" y el "como" de Israel es insuperable:
En familia
Re-Visiones
¿Puede una imagen tener diferentes lecturas? ¿Puede inspirar una historia a quien la observe? Buscando mostrar la potencia de una imagen como disparador de otras imágenes y la posibilidad de alterar aquello que se creía detenido en el tiempo, se presenta Re-visiones, una muestra de fotografías de José Ramírez intervenidas por Cynthia Bustillos. Se exhibe en El paredón de Photomatón, a partir del 6 de noviembre a las 7:00 de la noche.
“Siempre que discutimos fotografías se nos vienen a la mente historias, interpretaciones sobre lo que está sucediendo en la imagen. Con Cynthia Bustillos no fue una excepción, ella me comentaba lo que se imaginaba al ver mis fotos y un día le propuse que ilustrara lo que se imaginaba”, cuenta José Ramírez quien, de esta manera, decidió desarrollar Re-visiones.
Este proyecto de intercambio de visiones presenta una selección de 24 fotografías en blanco y negro, en formato 12 x 21, que fueron intervenidas por Cynthia Bustillos directamente sobre el papel usando “guache” a color. “Apostamos al proceso que instintivamente ocurre en el cerebro al observar una imagen fotográfica, en el que completamos la historia que ésta nos sugiere. Queremos mostrar la potencia de una imagen como disparador de otras imágenes”.
La serie fotográfica, realizada en Nueva York y Caracas, no fue concebida pensando en su posterior modificación; lo que se observa en Re-visiones es el resultado de un largo proceso de experimentación con diferentes formatos, tipos de papel y tintas. Para Ramírez, este es un punto importante porque “a pesar de que se pueden generar otras copias y tratar de intervenirlas igual, son piezas únicas. Este es un rasgo interesante, ya que uno de los debates más largos en la historia de la fotografía es sobre la valoración artística de algo que es fácilmente reproducible; este tipo de intervención rompe con eso”.
José Ramírez es consultor de empresas, escritor y fotógrafo. Está vinculado a Roberto Mata Taller de Fotografía desde el año 2006, cuando decidió formalizar su formación como fotógrafo. Sus trabajos han sido expuestos en el Salón Juan Lovera de los años 2007 y 2008, Salón de arte de Baruta 2007 y Salón Nacional de arte de Aragua 2008.Cynthia Bustillos es artista plástico e ilustradora de libros infantiles, estudió arte en el Instituto Armando Reverón, y ha trabajado proyectos de restauración de obras de arte. El libro infantil Abecedario temerario (Camelia Ediciones) fue nominado a la Lista de Honor IBBY 2008 por las ilustraciones realizadas por Bustillos y fue ganador en Los Mejores Libros para Niños y Jóvenes del Banco del Libro; también ilustró Horripilón tiene miedo (Alfaguara).
Photomatón no es sólo una tienda fotográfica especializada donde se puede conseguir materiales, equipos, publicaciones y todo lo que necesiten profesionales y estudiantes, también es un espacio para difundir la fotografía nacional, gracias a su inusual galería, El Paredón. Cada mes se inaugura una nueva muestra y quienes lo deseen, pueden adquirir las imágenes presentadas. Laura Morales Balza, Carmen Lucien y Gabriella Di Stefano son algunos de los artistas que han pasado por esta pared.
Fuente: Mílitza Zúpan
La mañana

Fotografía ganadora del primer premio (Premio Henrique Avril) en la 7a Bienal Nacional de Fotografía. La inauguración será el próximo día domingo 16 de noviembre a las 11:00 am en los espacios de la Galería Municipal de Arte del Municipio Girardot, Estado Aragua.























